Por la mañana el sol los lleva y por la noche la luna los ve llegar; es el día a día de mis padres, de mis vecinos y a veces hasta del mío, todos con distintas funciones pero con un mismo objetivo: buscar el sustento diario.
Marina, es una de estas personas luchadoras, que la sudan, como dicen en mi casa, para salir adelante; ella es empleada del servicio, un oficio bastante común y de admirar, pues aguantarse el temperamento, las órdenes de otros y su desorden no es tarea fácil, sin embargo, el oficio de Marina tiene cierto aspecto que sale de lo común; como cualquier empleada cocina, lava, merca y hace cualquier otro oficio de la casa, en este caso la de mi vecina, Doña María, no obstante, he visto en ella un profundo afecto por una de las hijas de su patrona y en ésta, una indiferencia total.
Esa situación me causó intriga por eso decidí entrar en el oficio del chisme, indagando con mi mami y con la señora de la tienda me enteré que Tatiana, la niña pequeña de la casa, no es realmente la hija de la patrona, sino su hija, que ella llegó a la casa con la bebé casi recien nacida y que además, es familiar de la patrona, es prima como de segundo o tercer grado.
Conociendo la historia de la señora mi curiosidad no se terminó, por el contrario mi intrigaba el hecho de por qué la niña la llamaba Marina y no Mamá como debía ser y así mismo, por qué doña María no la trataba como lo que ella era, su pariente; esa situación que rodeaba a Marina me llevo a considerar que su labor en esa casa era bastante extraña y misteriosa, de lo contrario cómo se explicaba que ella fuera la empleada de su propia hija; lo ideal sería que yo fuera y propiciara una amable conversación con la señora para que ella compartiera conmigo su historia, pero cómo lo hacía si ella siempre había tenido un genio bastante fuerte.
Entonces, decidí de nuevo acudir a la señora de la tienda, me enteré que la niña le decía mamá a doña María, porque ella era quien la había criado, la que asumía los gastos del colegio, la comida, la educación formativa, etc, cuando serían realmente primas de quinto grado si es que eso existe; pero y entonces en dónde queda los sentimientos de la empleada, su autoridad frente a quien es su verdadera hija, en fin, todo lo explicaba que fuera una señora del pueblo, sumisa a la hora de defender sus derechos con los de la misma casa, porque eso sí, con los demás bastante grotesca. En lo que respecta a sus ingresos, bastante escasos, porque con eso de que le dan posada y alimentación... y la niña ahí vista por las dos pero entregada a una sola.
Bastante curioso e inexplicable cuando se trata de la propiedad con que la madre ve a un hijo, pero así lo veo yo, mientras ella ve salir el sol cuando sale por la leche a la tienda y la luna cuando entra la ropa.
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