jueves, 14 de abril de 2011

¿POR QUÉ NO SE LEE?

Muchos recordamos nuestro aprendizaje de lectura como algo jarto, que nos producía aburrimiento, cansancio, llanto, pues encontrábamos gran dificultad a la hora de enfrentarnos con cartillas impuestas por el maestro, ese sentir desagradable repercute de que en un mañana no nos interesemos por la lectura y nos dediquemos a la televisión o a los medios tecnológicos como única fuente de distracción y de adquirir conocimientos. Por ello, terminamos haciendo lo que hizo Pinocho vender su cartilla a la primera distracción que se nos pone en frente, ya que no valoramos aquellos libros con los que crecimos, bien o mal, a nivel académico.
Sin embargo, el niño o el alumno no es el culpable de que haya ese choque frente a la lectura, la culpa recae en esa primera interacción que éste tuvo con su maestro y con los libros que le asignan a leer, o en el caso de que su primera interacción esté relacionada con su familia, el modo como sus padres la guían,”si el niño le gustan sus maestros va aprender con interés y rápido y si es malo su aprendizaje repercute“[1]
Otro factor esencial a la hora de aprender a leer está relacionado en cómo son esas cartillas con las que aprendemos a leer, si las palabras que la forman son difíciles de concebir, si el diseño no es mágico, carente de imágenes, es muy probable que no atrape el interés del niño, haciendo que éste no se motive a leer.
Además, si tan solo recordamos las lecturas con las que aprendimos a leer, somos consientes de la falta de sentido que encontrábamos en el contenido de las historias o de las frases que debíamos repetir para aprender a leer o a escribir.
Si deseamos un futuro para los niños dotados de conocimientos debemos valorar el primer encuentro que como maestros tenemos con ellos, aún más, consientes de las cartillas, los libros que seleccionamos a la hora de preparar el programa y lo más importante, si el contenido y la forma son verdaderamente significativos para ellos en el contexto en que están situados.


[1] Boletín Cultural y Bibliográfico   Número 6,  Volumen XXIII,   1986. [En línea] www.banrepcultural.org

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